Jueves, 28 de junio de 2007
Semana 12 del Tiempo Ordinario
Génesis 16, 1-12. 15-16 / Mateo 7, 21-29
Salmo responsorial Sal 105, 1-5
R/. “¡Den gracias al Señor porque es bueno!”
Perdona porque es perdonado
El cristiano trata a los demás
de la misma manera que Dios lo trata a él.
Si Dios no tiene en cuenta los pecados,
si no nos hace pagar por nuestras culpas
y perdona con su vida, con su cuerpo y su sangre,
entonces, el cristiano también perdona
a los que lo ofenden, persiguen y maltratan.
Si Dios nos ama con el amor más difícil
que es el perdón, el hombre y la mujer
que experimentan la grandeza y la profundidad
del amor de Dios con el perdón total
de las ofensas con el sacramento
de la reconciliación, hacen lo mismo
con los demás, son generosos con el perdón
y perdonan de corazón, aún cuando sienten
el dolor de la herida y el daño causado por el otro,
como Jesús sintió las heridas y el dolor
de la pasión y de la cruz.
Perdonar es un misterio, es una gracia de Dios.
No se puede perdonar las ofensas haciendo
de tripas corazón; a nosotros nos sale
el ojo por ojo y diente por diente,
sentimos el deseo de vengarnos o de hacer justicia.
Pero si Dios hiciera justicia nos eliminaría
de la faz de la tierra, pero no lo hace,
nos tiene paciencia y nos da otra oportunidad
setenta veces siete.
Lo mismo hace el hombre y la mujer
que se saben perdonados por Dios.
Si nos cuesta amar y perdonar,
puede ser que nos falte tomar más conciencia
de todo lo que Dios nos ama y nos perdona
en la vida. ¿No te parece?
”Si perdonan a los que los ofenden,
Dios los perdona a ustedes”.
dice Jesús.
Padre Guillermo Ortiz SJ.
