viernes, 4 de enero de 2008

Mensaje de Esperanza 04-01-2008

¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

Viernes, 4 de enero de 2008
1 Juan 3, 7-10 / Juan 1, 35-42

Salmo responsorial Sal 97, 1. 7-9

R/. "¡El Señor manifestó su victoria!”

Santoral:

San Roberto, Santa Isabel Seton

y Santa Ángela de Foligno

Carta especial a los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos:

Todos los años, cuando llegan estas fechas,

mi pensamiento se vuelve hacia vosotros.

Y, junto con el pensamiento, mi corazón va dictando

una serie de deseos que, con vuestra ayuda,

quisiera los llevaseis a feliz realidad.

Dejad en el mundo UNA ESCOBA.

Para barrer todo lo que suene a violencia y terrorismo.

Que no quede ni un solo rincón en las personas

con resquicio de rencor o de odio.

Traed, y abundantemente JABON.

Para limpiar nuestras personas de aquello que,

la sociedad, va imponiendo como normal y lógico.

Echad, en los ojos de todos los hombres y mujeres,

COLIRIUM. Para que, los unos a los otros,

lejos de vernos como adversarios,

sepamos contemplarnos y respetarnos

como hermanos.

Esconded, debajo de las almohadas

de los que os esperan, SUEÑOS.

Nunca, como hoy, tenemos abundancia

de bienes para vivir y, nunca como hoy,

hemos perdido los ideales por los que luchar.

En un rincón del corazón de las personas,

derramad toneladas de AZÚCAR.

Las prisas, los agobios, los trabajos,

el afán de superación, nos está convirtiendo

en autómatas. Escasamente nos miramos

a los ojos. ¡Necesitamos un poco de dulzura!

Si, en vuestros almacenes existen,

solicitamos que nos proporcionéis unas LIMAS.

Cada día que pasa, y por diversas circunstancias,

los tropiezos, las dificultades, los roces,

hacen que nos distanciemos y que se acrecienten

las diferencias. ¡Necesitamos suavizar las discrepancias!

Traednos unas grandes TIJERAS.

Para cortar todo aquello que no es positivo en nosotros.

Para confeccionar un traje con la etiqueta del amor,

con los botones de la esperanza y de la caridad.

¡Ayudadnos a vestir con el traje de la Fe!

Que vuestros pajes, aunque tal vez piensen

que no ocupa nada, que nos transporten

un poco de ALEGRIA.

Es un bien muy escaso. Es tan invisible que,

en el mundo donde vivimos, no lo percibimos.

¡La necesitamos para volver a sonreir!

Todos los años, os dejamos en el balcón

o en la ventana, nuestro calzado.

En el presente año dejadnos unos

ZAPATOS CELESTIALES. De tal manera que,

al colocarlos en nuestros pies, caminemos

por las sendas de la verdad,

de la justicia y del perdón.

¿Tendréis mi número?

Si además añaden un ABRELATAS

para abrir nuestro corazón a Dios

y un IMPERMEABLE para protegernos

de las tormentas que descargan contra

nuestras convicciones religiosas, os quedaré

–como si fuera un niño– altamente agradecido.

Javier Leoz

jueves, 3 de enero de 2008

Mensaje de Esperanza 03-01-2008

¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

Jueves, 3 de enero de 2008
1 Juan 2, 29
–3, 6/ Juan 1, 29-34
Salmo responsorial Sal 97, 1. 3cd-6

R/. "¡El Señor manifestó su victoria!”

Santoral:

Santa Genoveva

Quiero dejar Señor en el año que ahora acaba

La envidia que me hace soñar con aquello

que no me corresponde e infravalorar

los golpes de suerte del que camina junto a mí.

La violencia que me convierte en verdugo

de innumerables prójimos.

La indiferencia ante el que vive

horas amargas y encuentra como respuesta

el vacío de mis obras y palabras.

La pereza en el afán de superación.

Las manos que se cierran ante rostros que sufren.

El corazón altanero y ambicioso, hipócrita y egoísta.

El pensamiento por lo puramente efímero.

La debilidad que me hace vulgar

y uniforme en medio del mundo.

La mentira que oculta la veracidad de las cosas.

La tristeza por los proyectos truncados.

La desesperanza que trae mis limitaciones y carácter.

La tibieza en mis actitudes.

El disfraz que disimula mi franqueza.

Quiero recoger, Señor, en el año que ahora comienza

Un poco de tu paz para que sean días de sosiego.

La conformidad para que no sufra con aquello que carezco.

La fraternidad para ver al otro como un amigo

y no como un adversario.

La fe para no ser esclavo de aquellos grilletes

con los que aprietan las dudas.

La audacia para resolver los problemas que me asalten.

La profundidad para meditar y escrutar los misterios.

La fortaleza para ser yo mismo.

La originalidad para sentirme siempre vivo.

La verdad para no ser esclavo de mis falsedades.

La alegría para ser portador de optimismo

en el mundo que me rodea.

La esperanza para soñar

con un nuevo hombre y un nuevo orden.

La coherencia para que no exista

distancia entre el digo y hago.

La nitidez para no ser malinterpretado

en la percepción de las cosas y de los hechos.

El amor para saber que es una puerta

por la que se sirve en la tierra y se entra en el cielo.

El perdón para comprender

que es peso que quito de mis hombros.

Javier Leoz

martes, 1 de enero de 2008

Mensaje de Esperanza 01-01-2008

¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

Martes, 1º de Enero de 2008

SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS

Números 6, 22-27 / Gálatas 4, 4-7 / Lucas 2, 16-21

Salmo Responsorial Sal 66, 2-3. 5-6. 8

R/. "El Señor tenga piedad y nos bediga"

Santoral:

Santa María: Madre de Dios,

San Telémaco, San Fulgencio

Noche vieja


Se fue un año más.

Al final del año es conveniente hacer un balance

de los 365 días, para ver qué se hizo con ese año de vida.

Conviene también saldar todas las deudas

que se tienen con Dios y con los demás.

Quiero asomarme a la ventana de mi casa

y mirar hacia atrás, hacia ese largo camino

que he recorrido durante todo el año.

Si algo puedo ver, es que cada día de ese año

transcurrido estuvo lleno del amor de Dios.

Estoy en deuda con Él; por eso mi primera palabra

al final del año es: ‘¡Gracias!’.

Pero, al lado de tantas bondades de ese Dios,

está la triste historia de la ingratitud y la mediocridad

para con ese gran amigo.

Por eso la segunda palabra tiene que ser:

“¡Perdóname todos los errores, todas las mediocridades!

¡Yo sé que me perdonas!”

Pero hay una tercera palabra que quiero decir:

“Te pido un gran año para hacer con el una gran tarea,

ayúdame a que este año que empieza sea mejor,

que valga la pena vivir. Conviértelo en un gran año.

Que aquello de “próspero año nuevo” no se quede

en una ironía, sino en una verdad.

También quiero, al final del año, saldar cuentas con mi prójimo,

quiero sacar de mi espíritu, arrancar, tirar todos los rencores,

odios, resentimientos hacia mis hermanos.

Quiero terminar el año bien con todos. Quiero poder decir

que no tengo malos sentimientos hacia ningún ser humano.

Es hora de pedir perdón a todos los que en el camino he herido,

molestado, desairado. A los que tenían derecho a esperar

una respuesta y no se la di, a los que necesitaban una palabra

de aliento y me quedé con ella. A los que encontré tirados

en el camino de la vida, desesperados, tristes, vacíos de Dios

y de ilusión, y pasé de largo porque tenía mucha prisa.

Quiero pedirles perdón.

Deseo dormir en paz la última noche del año

y despertar con el alma renovada para emprender

la nueva jornada de este año que comienza.

Es importante recordar que este año será

lo que cada uno haga con él.

¿Será el mejor o será el peor? ¿Será uno de tantos,

ni bueno ni malo, sino todo lo contrario?

De cada uno de nosotros depende.

Dios que te da ese año nuevo es el que más ardientemente

te dice: ¡FELIZ AÑO!

Al Dios que me dio la vida, ¡gracias!.
Al Dios de mis días felices, ¡gracias!.
Al Amor de mis amores, ¡gracias!.
Puesto que al final de la vida me examinarán del amor,

perdóname por no haber amado lo suficiente,

y concédeme morir de amor.

Padre Mariano de Blas, L.C.

¡¡¡ Feliz año!!!

¡¡¡FELIZ AÑO 2008 para todos!!!

domingo, 30 de diciembre de 2007

¡Alégrate, el Señor está contigo!

Liturgia

Domingo, 30 de diciembre del 2007
LA SAGRADA FAMILIA

Eclesiástico3, 3-7. 14-17/ Colosenses 3, 12-21 /

Mateo 2, 13-15. 19-23
Salmo responsorial Sal 127, 1-5
R/. "¡Felices los que temen al Señor y siguen sus caminos!”

Santoral:

La Sagrada Familia de Jesús, María y José



EVANGELIO

Toma al niño y a su madre, huye a Egipto

a Evangelio de nuestro Señor Jesucristo

según san Mateo

2, 13-15. 19-23

Después de la partida de los magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».

José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto.

Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta:

«Desde Egipto llamé a mi hijo».

Cuando murió Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José, que estaba en Egipto, y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño».

José se levantó, tomó al niño y a su madre, y entró en la tierra de Israel. Pero al saber que Arquelao reinaba en Judea, en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí y, advertido en sueños, se retiró a la región de Galilea, donde se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo que había sido anunciado por los profetas:

«Será llamado Nazareno».

Palabra del Señor.



Mensaje de Esperanza 29-12-2007

¡Alégrate, el Señor está contigo!

Mensaje Espiritual

Sábado, 29 de diciembre de 2007
Día 5º dentro de la Octava de Navidad

1 Juan 2, 3-11 / Lucas 2, 22-35
Salmo responsorial Sal 95, 1-3. 5b-6

R/. " Alégrese el cielo y exulte la tierra”

Santoral:

Santo Tomás Becket, obispo y mártir

Doce velas para el 2008

Cuando se apagan, las últimas horas de este año 2007,

encendemos en lo más hondo de nuestras entrañas

los mejores deseos de paz, bienestar y alegría para el mundo.

¿Por qué no encender –ya desde ahora– doce cirios

que reflejen nuestra confianza y nuestra fe en Dios?

Esperanza para un mundo que se resiste a ser feliz.

La esperanza se siembra allá donde un cristiano trabaja,

vive y piensa.

Alegría para el hombre que sube y baja, trabaja y conquista

montañas, pero al cual le cuesta sonreir.

La alegría es sinónimo de un corazón sano y espiritual.

Fortaleza para los momentos de dificultad.

La nochevieja tiene un defecto: nos hace olvidar, por momentos,

que “el día siguiente” existe.

Fe en Dios.

El materialismo no da, por sí mismo, la felicidad al hombre.

Nunca, el ser humano se ha visto tan envuelto en el oropel

de la riqueza y, contradictoriamente, tan ansioso e inquieto

Paz con los que me rodean.

Uno de los fallos que tenemos es el pensar, en la paz que tenemos

demasiado lejos. Volcar nuestros esfuerzos por la fraternidad

cerca de nosotros, está a nuestro alcance.

Conformidad con lo que me acontece y tengo.

Frente al afán de tener, uno vive más feliz, cuando disfruta

de verdad con lo que tiene, no con aquello que nunca podrá alcanzar.

Ilusión por poner, en cada día del año que comienza,

una piedra que vaya edificando algo que merezca la pena.

Para nosotros y también para los demás.

Animo por empezar de nuevo el camino que dejamos inacabado

en la consecución de nuestros proyectos, trabajos o ideales.

Roma no se hizo en un día.

Limpieza de ese baúl de recuerdos ingratos y de trastos inservibles que,

en el año viejo, nos han aportado pesimismo, desazón o inquietud.

El corazón lo agradecerá.

Altruismo sano y divino para hacer más agradable la vida a los demás.

Una vida sin sensación de “hacer algo por alguien” es como

una tinaja que nunca conoció la frescura del agua.

Coherencia para vivir según lo que uno cree y no, desde aquellos postulados,

que los listos de turno nos dictan. Dar testimonio de nuestra fe, vivirla

y defenderla puede ser un claro síntoma de vivir lo que creemos.

Constancia en aquello que nos deseamos en las primeras horas de este año.

Un defecto que podemos tener es poner la primera piedra y olvidarnos

de seguir levantando el hermoso edificio que puede ser estos 366 días

de este 2008 que vamos a comenzar a recorrer.


domingo, 9 de diciembre de 2007

Mensaje de Esperanza 09-12-2007


Domingo, 9 de diciembre del 2007

DOMINGO IIº DE ADVIENTO

Isaías 11, 1-10/ Romanos 15, 4-9 / Mateo 3, 1-12

Salmo responsorial Sal 71, 1-2. 7-8. 12-13. 17
R/. "
Que en sus días florezca la justicia "

Santoral:

San Pedro Fourier, San Juan Diego

y Beato Bernardino Silvestrelli


¡UN CAMBIO POR EL SEÑOR!

1.- Seguimos marchando hacia la Navidad. Se revela el Señor, y ante su venida, no podemos permanecer indiferentes. Que no nos ocurra como a aquel peregrino que, sentado a la sombra de una marquesina del autobús, olvidó en casa lo más imprescindible para el viaje: el bastón, la mochila y un sobre importantísimo que debía entregar al final de su periplo. Llegó el autobús, y aquel hombre no estaba en condiciones para subir en él. Pasó de largo y, cuenta la leyenda, que lloró amargamente su descuido.

Habla Juan, en este segundo domingo de adviento, y predica porque, a muchos de nosotros, puede que nos encuentre debajo de nuestro cómodo templete o dispuestos a iniciar una marcha hacia la Navidad sin saber, previamente, cómo la hemos de encarar. O tal vez estamos sin convertirnos y sin demasiadas ganas de conversión. ¿Conversión? Se pueden preguntar algunos. Nos podemos preguntar algunos.

Siempre me llama la atención, con motivo de las próximas navidades, el hecho de que nuestras celebraciones penitenciales no sean tan extraordinarias (en cuanto a número) como, por ejemplo, las de Semana Santa. Como si, el nacimiento de un niño en una familia, no fuese motivo más que suficiente para limpiar de arriba abajo todas las habitaciones y rincones de la casa.

2.- La llegada de Dios a nuestro mundo merece un esfuerzo por parte nuestra: cambio y a mejor. Pero ¡ojo! El fin del Bautista no es solamente invitarnos a volver al Señor con un aire renovado. El objetivo de Juan es hacernos entender y sensibilizarnos sobre una gran verdad: EL SEÑOR ESTA CERCA.

+Tan próximo que, nuestra forma de pensar, ha de ser honesta y equilibrada

+Tan cercano que, nuestro proyecto gastronómico para las navidades, ha de ir en consonancia con la sobriedad y no con el afán consumista

+Tan al alcance de nuestra mano que, una transformación interior y exterior de cada uno de nosotros, no estaría nada mal ¡pero que nada mal! , ante el acontecimiento salvador en Belén.

¿Intentamos convertirnos? ¿Lo hacemos por el Señor? ¿Qué cobijos de nuestro ser no son agradables para el Señor?

Al principio, os decía lo del viajante que, por no estar preparado no pudo acceder al vehículo. Lo que no os he comentado es que, el resto de los viajeros, también se quedaron extrañados –amén de no llevar equipaje alguno- por la apariencia tan abandonada que presentaba.

3.- ¡Viene el Señor! Es el grito del Bautista. Vamos a envolvernos con un traje de fiesta. Si el Señor sale a nuestro encuentro, además de estar provistos con el equipaje de la oración, de la alegría, del amor, del silencio, de la caridad o del perdón, nos tiene que encontrar dispuestos a un pequeño o a un gran cambio en nuestra vida.

Dicen que, las Navidades, ablandan el corazón y también los bolsillos. ¡Qué bueno sería que, por lo menos, se suavizasen un poco nuestras mentes! ¡Qué gran regalo sería que, las navidades, nos acercasen más los unos a los otros! ¡Qué gran don que, los próximos días, significasen para nosotros una buena dosis de renovación espiritual!

Hay personas que sueltan aquello de: “para ser bueno no hace falta ir a misa”. Pero, si el tema no es ese. La gravedad del asunto es que ya no sabemos lo qué es pecado y qué no lo es. Nos cuesta hasta interpelarnos en qué y por qué hemos de cambiar. Nos hemos cortado una fe, y hasta un Dios, tan a nuestra medida que somos capaces de autojustificarnos y de buscar mil argumentos para concluir que, lo importante es ser bueno, cuando resulta que luego vemos que no lo somos tanto.

4.- ¿Conversión? ¡Claro que sí! En estos días se nos convocará al Sacramento de la Penitencia. Va a nacer Jesús: ¿acaso no se merece nuestro corazón limpio? Va a nacer Dios; ¿acaso no le hemos de brindar una vida más límpida o aseada, espiritual y físicamente hablando?

Si algo tiene el Adviento es su intención de acondicionar nuestras personas como si de esponjas se trataran. Dejemos que el Espíritu actúe en nosotros. No seamos arrogantes. No nos creamos los mejores. No concluyamos que, para la Navidad, todo es necesario menos estar en paz con Dios y con los hermanos. ¿Conversión? ¡Claro que si! España y otros países, para estar a la altura del resto de hermanos de Europa, tuvieron que modificar muchas cosas en su funcionamiento interno (unas para bien y otras para mal) porque sino perdían el tren de la historia (o eso decían).

Que no nos ocurra a nosotros algo parecido. Juan, ante la llegada del Señor, no nos pide conversión industrial, sino conversión personal; conversión comunitaria. Pues vamos a darles ese gusto: A Dios. A Jesús que viene. Al Espíritu que sopla y a la Iglesia que quiere que disfrutemos y nos beneficiemos con el Nacimiento de Cristo.

Javier Leoz

www.betania.es

Disculpas...

Hola a todos los visitantes, nos queremos disculpar por no haber actualizado este blog por tanto tiempo, pero debido a estudios y trabajo, que gracias a dios tenemos, hemos desatendido este blog.
Trataremos de hacerlo mas periodicamente a partir de ahora, gracias.